El infanticidio de los gorilas y otras especies polígamas, como los leones, es la prueba diaria de que en la naturaleza no hay compasión cuando se trata de asegurar la supervivencia o la descendencia. Ese parece ser el objetivo final de todo ser viviente: perpetuarse en los genes. No hay lugar para el altruismo cuando lo que está en juego es la inmortalidad.
La respuesta · Juan Luis Arsuaga
El Juego de la vida consiste en convertir energía en hijos, y cada rasgo ha sido afinado por la selección natural para maximizar el retorno evolutivo de cada caloría gastada
La respuesta · Juan Luis Arsuaga
La vida es un proyecto de inmortalidad. Toda civilización y toda creación humana —el arte, la literatura, la música, hasta un grafiti— son una defensa frente a su naturaleza perecedera: un instinto básico por dejar constancia de que «yo estuve aquí», «yo fui». El ser humano habita el mundo físico y el mundo simbólico, y la constatación de que es en este último en el único en el que puede perdurar lo impulsa a trabajar para dar sentido a su existencia.
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