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Probablemente es un problema mixto: es un "problema" de diseño (aplicaciones pensadas o reajustadas para maximizar los beneficios de quienes las diseñan y/o se lucran con ellas: interacciones superficiales, rápidas y compulsivas que aseguran que los usuarios continúan "enganchados" a ellas) que se vuelve un problema humano. Cuando estas aplicaciones se ponen en circulación en una sociedad, terminan modulando la forma en que las personas nos aproximamos a las relaciones sociales: como consumidores a la carta de otros seres humanos, pero también como directores de márketing de nosotros mismos. Se produce una objetivización completa de lo humano: el "otro" es un producto, pero también el "yo", y la interacción se vuelve una transacción mercantil. En última instancia, el origen del problema es de diseño, y es importante señalarlo: de otra manera, desviamos la atención del hecho de que estas aplicaciones suponen un rédito para alguien(es); que no es casualidad que hayamos llegado tan rápido a este punto de superficialidad y quasi-deshumanización. Sin embargo, la consecuencia es absolutamente humana, y también puede serlo la solución.
Bajo mi perspectiva, no es un problema de si está bien hecha la app o no, en las apps se prioriza la inmediatez y superficialidad, lo cual nos arrastra en cierta forma, todos lo sabemos y quizá por eso hay quien miente para parecer más de lo que és a simple vista o llamar la atención, es muy "bonito/útil" (llámalo pulpo...) poder saber bastantes cosas de alguien sólo con echar un ojo a un perfil, eso nos lleva al "consumo" de personas como si fuésemos cartas de una baraja. Considero que el problema es enteramente nuestro, ya no queremos o podemos dedicarle tiempo a alguien porque priorizamos otras cosas.
El problema es humano. Aunque bien es cierto que hoy en día la mayoría de app's de ese estilo están enfocadas a ese tipo de relaciones superficiales y rápidas, en buena parte porque ven oportunidad de negocio, por ello son de pago. Pero la última opción de consumir o no ese tipo de apps es de la sociedad, si no tuvieran éxito, no existirían... Supongo y vamos a quitarnos tabúes, el sexo mueve dinero, así de frío y simple. Pero incluso si una app está enfocada a eso, la persona es libre de buscar otro tipo de relación en la misma app, el problema viene cuando una app no diseñada para eso, se convierte también en eso por las personas que la utilizan, porque últimamente en internet parece que se haya perdido el conocer algo a la otra persona, aunque sea sin descartar que ocurran igualmente cosas, siendo francos ¿A quien no le gusta? pero ahora todo es más directo y selectivo, como si las personas fuesen simple ganado y solo importase un físico, acabando en relaciones de "usar y tirar" como casi todo en la sociedad actual, solo que ahora estamos hablando de personas. Antiguamente, en los inicios de internet, cuando enviar una foto a alguien era más complicado, no existían las fotos digitales, había que escanear, etc era muy fácil conocer personas, hacer amistades o incluso algo más, pero desde otro prisma más profundo, tenía un poso que ahora no existe, y eso que entonces era gratuito, como los chats. Luego llego MSN Messenger, y la gente si se ponía en el ordenador y en MSN era para charlar, solo podías si la otra persona estaba comunicada casualmente a la vez que tú, y se charlaba. Ahora estamos acostumbrados a estar siempre conectados con WhatsApp, y quizá he desviado algo el tema, pero creo se ha ido perdiendo el gusto por una buena charla (salvo excepciones con personas muy amigas y de un círculo más cercano) a quien quizá les puedes contar más alguna inquietud del día a día, pero no es sentarse en un ordenador con un teclado a charlar.
Creo que aunque las apps están diseñadas para la inmediatez, la facilidad de descartar o "elegir", no dejan de ser una herramienta para acercarnos. El problema creo que está en la sociedad. Muy poca gente tiene verdadero interés en conocer a alguien, en mantener conversaciones de calidad y en buscar algo más allá del físico.
Desde el momento que las Apps de citas están diseñadas para que estes scrolleando cuanto más tiempo mejor, su propio diseño está en contra de favorecer interacciones reales entre personas. Es cierto, como dice Laura, que el ser humano busca optimizar tiempo y esfuerzo y en ese plano las apps te dan esas píldoras de resultados inmediatos con una inversión mínima. Usan la biología humana para su propio beneficio, pero creo que el fallo está en el diseño perverso.
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